
Ha declarado Pep nada más finalizar el encuentro que no había ningún reproche. Es verdad. El equipo ha estado perfecto en actitud, ha presionado, lo ha intentado por activa y por pasiva, pero no le ha acompañado ese plus de frescura que hace falta para definir adecuadamente situaciones que, en condiciones físicas (y, sobre todo, de confianza), suelen entrar. Lo mejor, sin duda, fue la reaparición de Messi, al que se vio con chispa y con ganas, además de plenamente recuperado del entradón de hace 10 días.
El partido fue prácticamente idéntico al del año pasado fuera de casa. También allí, Zalatan Ibrahimovic dio un balón al poste en un mano a mano y nos atascamos intentando entrar por el centro. En esta ocasión, en cambio, el 0-0 final del año pasado se rompería en la primera mitad. Sólo una llegada de los locales y Dani Alves tiene la mala fortuna de hacer un penalty tonto que transformó Noboa en el 1-0 y lo puso todo más cuesta arriba.
Como fallos principales que se podrían mejorar en partidos como el de hoy, sobre todo destacaría los escasos tiros a puerta desde fuera del área. Se ha querido entrar tocando hasta la cocina y eso puede valer para el espectáculo cuando ya se gana de manera holgada, pero perdiendo o con 0-0 hay que intentarlo de todas las maneras. Consecuencia de ello, tampoco se ha abierto el campo, los laterales no han profundizado (con diez personas embotelladas en su área también es muy difícil conseguir desdoble en la banda, porque siempre tenían superioridad) y todo ha desembocado en un atasco monumental.
Dice el sabio refranero español que si uno no quiere dos no pelean; pues bien podríamos decir que si uno no quiere dos no juegan. Es muy difícil atacar con equipos que se encierran y, sobre todo, que son solidarios y están físicamente bien. Hay que recordar que la liga rusa acaba en diciembre, así que están en la recta final de su campeonato, muy rodados. Se ha intentado de todas las maneras y no ha podido ser. La suerte no nos ha acompañado esta vez.
En una competición como la Champions League, sobre todo en la fase de grupos, uno se puede permitir un empate, sobre todo fuera de casa. Si la suerte nos tiene que acompañar, mejor a partir de las eliminatorias, donde un mal encuentro te manda a casa. A priori, el rival de grupo es el propio Rubin, que queda con un punto en una situación complicada y tendrá que mejorar sus planteamientos si quiere pasar a la siguiente fase. De todas maneras, el Copenhague es ahora el líder del grupo y no hay que menospreciarlo, porque lleva seis puntos y puede complicar la clasificación a cualquiera de los otros tres. Hay que intentar, por tanto, conseguir los tres puntos en casa contra los daneses para recuperar la primera posición, que otorga el factor campo a favor en octavos.
Un dato para supersticiosos (como yo, por qué no): primer desplazamiento de Rosell y primer empate fuera. No sé si, ya que acompaña poco al equipo, se animará otra vez, visto lo visto.
El domingo, test complicado en casa, donde nos está costando arrancar. El Mallorca de Laudrup, sin partido intersemanal, seguro que nos pondrá las cosas difíciles.
1-1: Villa (gol 400 del Barça en Champions): http://www.cope.es/copealo.php5?nomAudio=progarchivo_12857826111042700074.mp3&titulo=Gol+de+Villa+%28Rubin+Kazan%2C1-Barcelona%2C1%29