REPÓKER DE CAMPEÓN

REPÓKER DE CAMPEÓN
CAMPEÓN DEL MUNDO (18-12-2011)

lunes, 17 de diciembre de 2012

De D10S en D10S


Al vertiginoso ritmo de dos en dos (Messi) y sumando de tres en tres (puntos), el F.C. Barcelona de Tito Vilanova abre brecha en la clasificación de la Liga BBVA y logra la estratosférica marca de 46 puntos de 48 posibles. Sólo un empate ha cedido en las dieciséis jornadas disputadas hasta ahora. En ellas, se ha enfrentado prácticamente con casi todos los mejores equipos (de la parte alta, queda el Málaga, si no me equivoco) que, en ocasiones, como anoche, incluso realizaron buenos planteamientos tácticos y se adelantaron en el marcador. Sin embargo, la fe, el hambre, el trabajo bien hecho de esta plantilla provoca no sólo que no se dé nada por perdido, sino que incluso se gane holgadamente.

Ayer el Atlético del Cholo Simeone, que venía haciendo unos números fantásticos, consiguió su objetivo durante media hora. En esos treinta minutos su centro del campo se impuso claramente al local, achicó espacios, juntó líneas y salió peligrosamente a la contra. Falcao, que amenazaba la burbuja de Messi (cinco goles anotó el Tigre ante el Deportivo el domingo pasado), dispuso de las mejores oportunidades, pero el palo y la falta de puntería evitaron que los colchoneros consiguieran una ventaja amplia en esos momentos de dominio visitante. En una contra, aprovechando un error de los pocos que suele tener Leo Messi, el colombiano no desperdició su tercera ocasión y batió con elegancia a Valdés.

El equipo zozobraba y el Atleti se crecía. Había logrado lo más difícil y sólo tenía que defenderlo o tratar de pescar otra contra fulminante. Sin embargo, se produjo una jugada clave: el empate de Adriano. El brasileño, titular en detrimento de Dani Alves, confirmó su excelente momento de forma, acompañado de una inusual capacidad goleadora (lleva a estas alturas los mismos tantos que en su mejor temporada como sevillista, y estamos en diciembre). El trallazo se coló por la escuadra de Courtois, que nada pudo hacer por detenerlo, convirtiéndose en espectador privilegiado de la parábola.

El tanto hizo bajar los brazos a los colchoneros... y al Barça le insufló renovados aires. El 2-1 fue obra de otro protagonista inesperado, Sergio Busquets (inesperado por lo poco que se prodiga en goles el pulpo de Badía, porque en lo que se refiere a su rendimiento, no exagero al afirmar que es tan decisivo en su puesto como Messi lo es en el suyo). En apenas unos minutos se consumaba la remontada.

A partir de ahí se disfrutó de otro partido. El Atlético se tuvo que ir arriba (Simeone sacó a Adrián y renunció a un mediocentro) y el fútbol-control culé, elaborando las jugadas y sin arriesgar en la posesión, obró el resto. Sólo era cuestión de tiempo que alguien que hasta ese momento había pasado desapercibido hiciera su aparición estelar: Leo Messi. El argentino conseguía el 3-1 desde la frontal y veía premiada su presión cerca del minuto noventa robándole la cartera a Godín y haciendo el cuarto, el segundo de su cuenta.

Con los dos de ayer, son noventa. Mal que le pese a aquellos que ponen en duda su récord, sacando nombres de futbolistas que muchos no habíamos oído nombrar en la vida (como Chitalu). Los intentos por desestabilizar a Leo, siempre originados en el mismo sitio, chocan en hueso: una y otra vez el crack argentino calla bocas batiendo todos los registros. No alcanzo a imaginar lo que les debe doler cada hazaña de D10S, hasta el punto de que el entrenador "top" de su equipo, ese que amenaza a periodistas cual Vito Corleone, se "lamentaba" de que Messi estuviera disponible dos días después de la fatídica entrada de Artur. Quizás deberían dejar de mirar aquello que va bien en nuestra casa y calmar los ánimos en la suya, a trece puntazos en diciembre. Porque el Espanyol ayer fue un aliado inesperado. Bendita liga aburrida...


lunes, 10 de diciembre de 2012

... Y al tercer día, resucitó...



El miércoles a las 22:30 parecía imposible. Muchos aficionados al fútbol en general (y al Barça en particular) "firmábamos" quince días fuera, un mes, tres en el mejor de los casos. La entrada de Artur sobre la rodilla del Messías dejaba helado a un Camp Nou que había pedido a gritos su concurso en el descanso, expectantes por ser los espectadores del histórico momento en que el argentino batiera el récord de Müller. Cuando lo vimos marcharse en camilla, sin apoyar el pie, con las manos sobre la cara, la mayoría de nosotros sospechó que dicha efeméride no se consumaría. Conteniendo la respiración, ávidos de noticias por tierra, mar y tweeter, ningún culé se acostó sin tener al menos la certeza de que al final no era tan grave. Hacia las 00:30 el comunicado del club no sólo confirmó la mejor de las noticias, sino que incluso no descartaba a Leo para el partido contra el Betis. Llovía bastante menos...

La fortaleza de Messi se demostró una vez más. Aquel enclenque chico que corría como loco a presionar, que descuidaba su alimentación y regateaba explosivamente, sin dosificarse, ha dejado paso a un musculoso y trabajado futbolista, acostumbrado a las entradas más escalofriantes, que siempre se levanta, que resucita en las peores circunstancias. Cuando dábamos por perdida en el último momento la superación del récord de ese torpedo alemán que no fue blaugrana por un bloqueo de su país, Leo no sólo fue convocado ante el Betis, sino que firmó los dos tantos (el primero tras una gran jugada personal) y superó la cifra de 85 goles en un año natural (pese a que algunos le sigan dando un tanto menos en Liga...).

El décimo doblete de Messi en la competición doméstica selló una trabajada victoria en un campo complicado, de esos donde, según se dice, se ganan las Ligas. El encuentro se puso pronto de cara, en apenas media hora espectacular en la que, además de Leo, Iniesta, escudero de lujo, hizo las delicias de los amantes del buen fútbol. El de Fuentealbilla enseñó su amplio abanico de habilidades: regate, asistencia, distribución de juego, cambio de ritmo... Dudo que haya ningún equipo con dos jugadores tan desequilibrantes en el mundo.

Fue una noche, no obstante, con noticias negativas: la lesión de Cesc Fàbregas (maldito femoral) y las molestias de Puyol, además de otro tanto encajado que hizo peligrar los tres puntos, varias jugadas de despiste general que acabaron en la madera (por suerte). Pedro no tuvo su día (pagó su frustración con una amarilla por una entrada a destiempo reflejo de la impotencia) y Alexis, que regresaba tras la lesión, se movió continuamente en  la banda, trabajador (como siempre) pero estuvo desafortunado en el uno contra uno y fallón en el último pase.

En el ritmo en el que se halla inmerso el F.C. Barcelona, apenas da tiempo a saborear el trabajo bien hecho, el récord conseguido (Leo no sólo batió a Müller, sino que también superó a César como máximo goleador en Liga), la meta superada. El jueves, en Córdoba, el equipo debe mantener su nivel para encarrilar el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey. Quizás Messi descanse. Dios lo hizo tras siete días de frenética actividad...

domingo, 2 de diciembre de 2012

Histórico Barça, bestial Messi



Ya es oficial: el F.C. Barcelona de Tito Vilanova ha firmado el mejor arranque de la historia de la Liga. Trece victorias y un empate lo sitúan al frente de la clasificación, con seis puntos de ventaja sobre el segundo y mantiene los once sobre el eterno rival. Una renta holgada, lograda a base de buen fútbol y goles, sobre todo goles. En lo que llevamos de campaña, sólo en Liga, el Barça ha perforado la meta rival en nada menos que cuarenta y ocho ocasiones. Una barbaridad. Veintiuna de ellas, con el mismo protagonista: Leo Messi.

En efecto, aunque uno de los altavoces de la Central Lechera se empeñe en lo contrario, Messi consiguió anoche otro doblete. Así lo refleja el acta arbitral y así va a quedar plasmado (esperemos) mañana en la clasificación de la Bota de Oro. Hace dos años, los de la M (de manipuladores) no dudaron en atribuir la autoría de un tanto de falta de CR ante la Real Sociedad al portugués, cuando el disparo fue desviado por su compatriota Pepe. No tuvieron tanta determinación al conceder a Deco un disparo de Eto'o en la 2004-2005, algo que a la postre fue definitivo para que el camerunés perdiera un "pichichi" y una Bota de Oro en favor de Forlán. En aquel entonces, como ayer, el acta arbitral se lo daba a Samuel. Parece que los rebotes sólo se los ningunean a los delanteros del Barça...

Por lo que a mí respecta, por supuesto, el tanto iba para dentro, el desvío de Amorebieta no es trascendental para que su trayectoria cambie o engañe al portero (que ya estaba batido). Por lo tanto, el gol es de Leo, y se sitúa a sólo uno del torpedo Müller. Salvo hecatombe o lesión (toquemos madera), con todo diciembre por delante, parece evidente que Leo no sólo lo alcanzará, sino que, si sigue con su media actual (cuando anota en un partido, como mínimo, hace doblete), lo superará con creces. Lo mejor para los culés es que el techo de este genio aún parece que no ha llegado. Sólo él decidirá, con su ambición y su hambre, dónde lo va a dejar.

Por lo demás, el Athletic de Bielsa fue un "juguete" en manos del Barça. Los chicos de Tito eran más que conscientes de que su victoria en la noche de ayer era doble: los tres puntos que había en juego en el Camp Nou eran vitales para que el resultado del Bernabéu fuera favorable, pasara lo que pasara. Así, en efecto, el Barça fue el vencedor del derbi de la capital: aunque lo ideal hubiera sido un empate, para alejar a los dos, la victoria local hace más líder a los culés, que ahora tienen seis de ventaja sobre el segundo. Por supuesto, el Atleti demostró lo de siempre: mucho ruido y pocas nueces. Mucho me temo que aquello que los atenaza ante su eterno rival, inexplicablemente, se desata contra nosotros y luego nos ponen en tremendos apuros. Esperemos que este año no sea así...

Como curiosidad del encuentro, ayer anotaron los tres integrantes de la cosecha del 87: Piqué (el primero), Messi (el segundo y el quinto) y Cesc (el cuarto). Adriano completó, sin embargo, uno de los más espectaculares de la noche, por la jugada colectiva y su entrada al espacio. Una de las claves de este año es el aprovechamiento máximo de la profundidad de los laterales, más goleadores que nunca. El brasileño y Jordi Alba sorprenden desde atrás y no se lo piensan a la hora de definir. Ambos parecen en un óptimo estado de forma.

Con la Champions resuelta (el miércoles, trámite ante el Benfica, al estar ya clasificados como primeros de grupo), los dos próximos partidos ligueros serán importantes para al menos mantener la excelente renta actual. El Betis en el Villamarín y el Atleti en el Estadi son rivales tradicionalmente incómodos. Y, entre medias, la Copa. Se presenta un diciembre apasionante.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Te amo Barça



Cuando se gana de la manera que se ha ganado en el Ciudad de Valencia, los titulares, las ideas, las palabras vienen solos. El F.C. Barcelona pone la directa (y de qué manera) tanto en Liga como en Champions (he estado muy atareada esta semana y me ha sido imposible valorar la importante victoria en Moscú, que deja al equipo clasificado para los octavos de la máxima competición continental, a falta de una jornada, como primero de grupo). Desde mi punto de vista, lo de hoy es, si cabe, un paso más hacia la excelencia que se busca continuamente en este club desde hace unos años. Por varios motivos.

Partidazo (una vez más) de Messi, por supuesto, cada vez más cerca del torpedo Müller. Se merece el bueno de Leo no el Balón de Oro, sino un premio creado especialmente a su medida. Pero tiene en su compañero de equipo, Andrés Iniesta, un serio competidor. El crack de Fuentealbilla firmó su partido más completo de la temporada, con tres asistencias y un gol. El hombre del encuentro, sin lugar a dudas, con permiso de Messi, que lleva ocho dobletes y un hat-trick en lo que llevamos de año.

Pero si hay algo por lo que el partido va a pasar a la historia, además de por los once puntos de ventaja (¡once!) y de conseguir el mejor arranque liguero, es por un dato que se produjo con la lesión de Dani Alves: la entrada de Montoya, anecdótica en cualquier otro partido, completaba un once (¡once!) totalmente formado en La Masía. El sueño de Pep, el de todos los culés, se hacía realidad: el equipo jugó con once chavales (¡once!) de la casa, todos luchando como jabatos, desde Valdés (otro que cuajó un encuentro sensacional, deteniendo hasta un penalty a Barkero) hasta el mejor del mundo, Leo Messi. Línea por línea, puesto por puesto, once canteranos (¡once!) sintiendo ese escudo legendario. Otro motivo de orgullo, además del estilo implantado desde hace varias décadas en este club, irrenunciable cuando se gana y, sobre todo, cuando se pierde.

Hablando de penas máximas en contra, el líder lleva sólo una a favor y tres en contra. En cambio, el equipo de Mou, ese que cuando pierde se queja de todo menos de su planteamiento, lleva casi veinte meses sin ver cómo le tiran uno a Casillas. Por si fuera poco, su pichichi, si le quitamos los cinco que lleva desde los once metros (¡once!), no llegaría ni a la mitad de los de Messi. Debería mirar más las actuaciones arbitrales antes de hablar ese portugués que ayer sacó su recital de lloriqueos: afición, portavoz, jugadores, árbitro y calendario. Sólo le faltó el "dopaje", pero para eso demanda alguien que no le haga quedar como el "malo" de la película en su club.

Jornada histórica. Como sevillana, me enorgullece también que nuestro eterno rival se marche de mi tierra sin seis puntos: los que perdió en el Pizjuán y los de ayer. Hay un refrán por aquí que lo ilustra perfectamente: "Quien fue a Sevilla, perdió... La Liga".

lunes, 19 de noviembre de 2012

Viento en popa



Cuando el juego no acompaña, al menos la victoria es un consuelo. Esa debe ser la conclusión principal del compromiso liguero que el pasado sábado disputó el F.C. Barcelona ante el Real Zaragoza en el Camp Nou. Un encuentro en el que el colectivo no brilló, pero los tres puntos se quedaron en Barcelona, gracias al de siempre: Leo Messi. El argentino anotó dos de los tres tantos de su equipo y asistió a Song para que el camerunés se estrenara como goleador culé. Fue, sin duda, el hombre del partido.

A mí personalmente las semanas con compromisos internacionales me dan miedo. He de confesar que, si el Barça juega en casa, un poco menos; pero si ha de salir fuera, desde mi punto de vista, las posibilidades de traspiés se multiplican. De hecho, creo sinceramente que, de haberse disputado en La Romareda, igual no estaríamos hablando de una victoria del líder. Nuestros jugadores se recorren medio mundo para jugar partidos en condiciones que hacen peligrar seriamente su vuelta en perfectas condiciones (como en Panamá) y, además, el entrenador se pasa toda la semana bajo mínimos mientras el rival puede preparar tranquilamente el choque con todos sus efectivos. Es el precio que hay que pagar por tener a los mejores, es verdad, pero también lo es que, en algunos casos, son mucho más "comprensivos" con los jugadores de nuestros rivales.

Dicho esto, había buenas noticias de antemano: la recuperación de la defensa titular, con Piqué y Puyol. El capitán, por enésima vez, logró reducir los plazos en al menos quince días, y volvió para tratar de dar calma a la línea más débil del equipo en este inicio de temporada. Sin embargo, tampoco él pudo evitar que el primer disparo a puerta del Zaragoza (a la salida, cómo no, de un córner) se convirtiera en el 1-1 de Montañés (ex integrante de La Masía). Con la baja de Abidal y la salida de Keita, el Barça defiende mucho peor las jugadas de estrategia. Esperemos que Tito dé con la solución, porque en Liga la ventaja es buena, pero en Europa este tipo de errores se suelen pagar caros.

El equipo de Jiménez (que hace unas semanas dio un auténtico recital en el Bernabéu, a pesar de que también salió goleado de allí) no vino a encerrarse e incluso en la segunda mitad trató de disputar la posesión al todopoderoso Barça. Sin embargo, como dijo el técnico sevillano en rueda de prensa, ganaba quien tuviera a Messi. En condiciones de igualdad, Leo marca la diferencia. Cuando parecía que se iba a llegar con un resultado ajustado (2-1) a los minutos finales, el crack de Rosario se inventó un disparo desde fuera, pegado a la cepa del poste, inalcanzable para el guardameta maño. Le tiene la medida tomada al Zaragoza, ya que al conjunto aragonés le ha metido goles de muy bella factura.

Además de Messi, destacó el partido de Jordi Alba, cada vez más adaptado al estilo blaugrana, un auténtico puñal por la banda izquierda. Sus internadas y sus asociaciones con Messi fueron de lo mejor de la noche. Entre ambos fabricaron el 1-0 y alguna que otra ocasión peligrosa. Hay que añadir también la titularidad de Montoya, que sentó a Alves, probablemente por la tardanza del brasileño en el retorno de Brasil (aunque hay que reconocer que Dani no atraviesa por su mejor momento físico).

Así las cosas, nueva victoria y excelente inicio liguero de la aventura de Tito Vilanova al frente de este equipo. Sin tiempo para respirar, vuelve la Champions mañana mismo. Ante el Spartak de Emery, el Barça tiene la oportunidad de dejar sentenciado el pase a octavos a falta de una jornada. Allí se enfrentará a dos enemigos: los rusos y el general invierno.

3-1: Messi: http://vod.cope.es/audio/2012/11/17/audio_13531837085870878011.mp3

jueves, 8 de noviembre de 2012

La vergüenza



Decía Paco Jémez en la víspera del Rayo-Barça que a él le daría vergüenza plantear un partido como el del Celtic de Glasgow en Barcelona. Por lo visto ayer, a Neil Lennon no sólo no se la produjo, sino que preparó un calco del choque de hace quince días en la noche de ayer. Solo que esta vez, la moneda cayó de cara, porque los hombres de Tito fueron incapaces de derribar el muro defensivo que puso en liza el irlandés.

Y es que este todopoderoso Barça, el Barça de los catorce títulos en cuatro años, el Barça del triplete, del sextete, de las cinco copas, el equipo que mejor juega al fútbol del planeta, aún no ha aprendido a salir ileso de este tipo de partidos. Chelsea, Inter, Rubin Kazan, Celtic. Las derrotas ante rivales con oficio, que conocen sus armas y las explotan a la perfección (y con sorprendente rentabilidad) son demasiado frecuentes. El año pasado, en Londres, el Chelsea tiró una vez entre los tres palos: el gol de Drogba. Ayer, el conjunto escocés disparó tres veces: dos goles y una parada de Valdés.

Por el contrario, la delantera blaugrana no tuvo su día: Messi y Alexis estrellaron dos ocasiones en los postes. Y el portero local, Forster, también tuvo una destacada actuación, sacando varios balones decisivos cuando el resultado era aún corto (1-0). Lo que sucedió anoche lo hemos visto otras veces: el equipo estuvo demasiado atascado y se empecinó en entrar por el centro, mientras las ocasiones más peligrosas las generó Jordi Alba cuando tomaba la espalda por su banda. Por su parte, Alves siempre fue un extremo más, pero su función resultó engañosa: nunca desbordó ni buscó la línea de fondo, ni generó superioridad en su banda (cuando él subía, Pedro se iba al centro), ni siquiera encaró a su par en toda la noche. Preocupante estado de forma del brasileño, que debe espabilar ya.

Capítulo aparte merece la faceta defensiva. Sabiendo de sobras cómo se las gasta el Celtic a balón parado, no puede ser que en el primer córner rematen con semejante facilidad. No estoy criticando con ello a la zaga, sino al equipo entero, que no supo defender dicha jugada. El tanto les hizo creer en lo que hacían, y a medida que pasaban los minutos se crecieron, espoleados por una afición de sombrerazo. Con la lección aprendida del Camp Nou, no dejaron ninguna rendija por la que se pudiera colar la magia de Xavi (para mí, el mejor de la noche sin duda), Iniesta, Messi y compañía.

Evidentemente, se perdió por primera vez desde agosto. Evidentemente, es un varapalo. Evidentemente, se dejó pasar la oportunidad de dejar sentenciado el grupo y centrarse en Liga y Copa en exclusiva. Evidentemente, si había un momento en el que el Barça se podía permitir una derrota era este. Un tirón de orejas nunca viene mal a tiempo. A veces es preferible perder que empatar: las derrotas son más escandalosas que los empates. De hecho, la temporada pasada se empató en exceso y la suma de puntos, aunque no fuera de tres en tres, impidió que el equipo corrigiera los fallos que cometía, que hiciera propósito de enmienda.

El fracaso llegó, no obstante, sin renunciar al estilo. El Barça tuvo la posesión más larga de la historia (89%, 97% sólo en la segunda mitad). Es el otro fútbol, que, nos guste o no, a veces también gana (la Champions en las vitrinas del Chelsea es buena muestra de ello). Traducido a segundos, el Celtic tuvo, según la UEFA, cuarenta y siete segundos el balón en la segunda parte (quizás los que transcurrieron desde el saque del portero al segundo tanto, de Watt). Pero a Lennon, repito, no le dio vergüenza por ello.
En cambio, Messi, tantas veces el hombre del partido, tantos balones que colecciona en casa por materializar hat-tricks, celebró cabizbajo, sonrojado, su gol. El primero, paradójicamente en una derrota, que dedica a Thiago. Alguien como él, acostumbrado a las mieles del éxito, no pudo evitar anoche la debacle de su equipo. Conociéndolo como lo conocemos, seguro que desde ya tiene ganas de revancha.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Un Barça de récord



La del sábado tenía que ser la noche de Messi. El argentino estrenaba, exultante, Bota de Oro (que ofreció al Camp Nou en los prolegómenos del encuentro) y, lo que es más importante: su paternidad. Su anhelado primogénito, Thiago Messi, había venido al mundo en la tarde del viernes, sobre las 17:15 horas. Esta vez no resultó, como en otras tantas ocasiones, una falsa alarma: todo estaba tan programado que su novia, Antonella, había ingresado en esa misma mañana y la criatura nació a las pocas horas. Era el guion perfecto para que Leo lo cerrara con una actuación antológica, de esas que se recuerdan siempre.

Había tantas ganas en el ambiente que se consiguió el efecto contrario: Messi no sólo no marcó, sino que sucumbió a la ansiedad, se obcecó en determinadas ocasiones y hasta a punto estuvo al final de lesionarse. Al crack argentino le pudieron las ganas, e incluso falló en lo que suele destacar: la velocidad de definición. Javi Varas (otra vez Javi Varas) se interpuso una y otra vez en su camino hacia el gol: el guardameta sevillano no entró a ninguno de sus amagos, se mostró bien posicionado en sus dos intentos de vaselina y volvió a mostrar sus reflejos en sus lanzamientos a bocajarro.

Tuvo que ser un ex compañero del portero celtiña, Adriano, el que acabara con su imbatibilidad, gracias a un centro de Pedro. El brasileño, comodín donde los haya (creo que en su carrera habrá jugado de todo), se lesionó poco después, por lo que agrava los problemas de Tito Vilanova para configurar la defensa ante el Celtic de Glasgow el miércoles. Por fortuna, Piqué ha recibido ya el alta médica, pero la zaga sigue escasa de efectivos y el técnico culé se ve obligado, partido sí, partido también, a improvisar una diferente.

Es precisamente la falta de aclimatación de la defensa una de las claves de la cantidad de goles que viene encajando Víctor Valdés. Para que el Barça funcione con su engranaje habitual, cada pieza ha de realizar su función a la perfección. Sin embargo, la falta de continuidad en los hombres que actúan en la línea de atrás genera dudas, fallos de posición, que en ocasiones resultan letales. Así fue como llegó el tanto del empate del Celta, obra de Mario Bermejo, que culminó una contra perfecta del conjunto gallego.

Casi sin tiempo para respirar, David Villa, que volvía a salir de titular, aprovechó de nuevo sus minutos para anotar el segundo gol. El Guaje fue el auténtico protagonista del choque, un "invitado" inesperado a la fiesta de Messi, ya que generó la jugada del segundo con un taconazo a Iniesta (que acabó rematando él mismo) y propició, con otra asistencia de tacón, el tercero, de Jordi Alba, en claro fuera de juego. El 3-1 sentenciaba el encuentro y sitúa al Barça de Tito Vilanova como el equipo con el mejor arranque de la historia del club, con 28 puntos de 30 posibles. Un auténtico hito que pulveriza este equipo, que sigue sediento de títulos. Ostenta, además, el liderato en solitario, gracias a la derrota del Atleti en Valencia.

El miércoles, de conseguir la victoria, el Barça lograría el pase a octavos de final de la UEFA Champions League, lo que permitiría centrarse prácticamente en exclusiva en la competición liguera hasta febrero y dosificar a los hombres que más minutos están acaparando por las lesiones de sus compañeros, como Mascherano o Busquets. El conjunto escocés es peligroso en su estadio, pero los hombres de Vilanova han demostrado que son capaces de superar los obstáculos más difíciles.